Todas las disciplinas que estudian al Ser Humano se han preguntado desde hace ya tiempo, cuáles son nuestras motivaciones básicas.
La Teoría de los Sistemas Motivacionales aporta una mirada actual acerca de cómo se desarrollan y organizan nuestros afectos, intenciones y objetivos, entendiendo que surgen de la interacción fluida y cambiante de múltiples motivaciones.
Tomando los aportes conceptuales del Dr. Hugo Bleichmar (1934-2020) hablaremos entonces de 5 Sistemas Motivacionales:.
1. Sistema del Apego
2. Sistema de regulación emocional
3. Sistema de autovaloración
4. Sistema de sensualidad- sexualidad
5. Sistema de la autoconservación – hetereoconservación
Cada uno de estos 5 sistemas motivacionales impulsan nuestras vidas y se van constituyendo a lo largo del desarrollo dentro de una matriz de relaciones con las figuras significativas.
Esas relaciones activarán o no las distintas motivaciones que se pondrán en juego a lo largo de toda la vida de una persona: la motivación sexual puede activarse al servicio de la seguridad “si me ama y me desea entonces, me cuidará” o bien al servicio del reconocimiento “ si me ama y desea me siento, valorado”; puede suceder también que la motivación de cuidar a un otro -hetero cuidado- se active al servicio de la propia valoración“ si cuido a otra persona, me siento valioso” y múltiples combinaciones más.
A su vez cuando hay desencuentros entre lo que buscamos y encontramos aparecen temores, ansiedades, desorientación y confusión, sentimientos de desesperanza y probablemente una emocionalidad desorganizada.
Saber qué potencia la vida de una persona -si se siente habilitada para explorar y encontrar lo que desea o por el contrario se siente imposibilitada- nos permite, como terapeutas, acercarnos a la experiencia real del paciente haciendo intervenciones específicas.
Los 5 Sistemas Motivacionales nos ayudarán en las situaciones que estás viviendo para comprenderlas y tomar decisiones en tu vida, más pensadas y organizadas.
Sistema de apego
El apego es la tendencia a crear lazos de afecto con determinadas personas que puedan brindarnos seguridad, calma y sensación de bienestar.
Buscamos la proximidad, física como emocional, en situaciones particulares en las q e necesitamos sentirnos protegidos, búsqueda que nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida y que no siempre es satisfactoria.
Para nosotras mujeres de 50 y más años, es importante cultivar y mantener vínculos de proximidad con personas que nos brinden una “base segura” para seguir explorando el mundo y así manejarnos adecuadamente en él.
Sistema regulación emocional
Esta motivación, muy vinculada al apego, hace referencia a la necesidad de mantener modulada las funciones psicológicas y biológicas: nuestras emociones, el apetito, el sueño, entre otras.
Sabemos que la proximidad con una persona que brinde un apego seguro, posibilita la regulación de las funciones psicobiológicas. Es fundamental aprender a conectar con lo que sentimos y pensamos para luego encontrar las palabras adecuadas que lo signifique.
Participando de encuentros en los que podremos ir explorando, identificando nuestras emociones, siempre ligándolas a circunstancias singulares en las que se han gestado y entendiendo de dónde vienen y a dónde nos pueden llevar.
Sistema de autovaloración
El sistema de autovaloración responde a la necesidad de tener un balance óptimo de nuestra autoestima. La autopercepción de nuestro valor como personas es una representación de nosotros mismos que está estrechamente vinculada a cómo hemos sido percibidos en nuestros primeros vínculos. Una autoimagen digna nos permite hacer frente a la turbulencias propias de la vida sin caer en afrentas o colapsos.
Este sistema busca mantener nuestra integridad y estabilidad a través de una representación
aceptable de nosotras mismas.
El sentimiento de bienestar, satisfacción y valoración muchas veces se ve interferido por circunstancias tales como: vínculos tóxicos, falta de logros en la vida, exageradas ambiciones que alteran entonces el balance de nuestra autovaloración.
Para nosotras mujeres de 50 y más años es de vital importancia saber a partir de qué narraciones hemos constituído nuestra autoimagen, identificarlas y de ser necesario, modificarlas ya que en muchísimas oportunidades se trata de modificar los discursos que sobre nosotras mismas tenemos.
Es importante estar atentas a qué nos sucede cuándo:
Nos sentimos descalificadas o criticadas.
Sentimos vergüenza e impotencia.
Nos sentimos desvitalizadas o invisibles.
No nos sentimos ni dignas y merecedoras.
Cuando decimos sí cuando queremos decir no.
Cuando nos refugiamos en el aislamiento.
¡No hay opinión más importante que la que tengamos sobre nosotras mismas!
Sistema de sexualidad y sensualidad
La sexualidad y la sensualidad si bien son diferentes, ambas hacen referencia a dos áreas de la vida ligadas a experiencias relacionales placenteras.
Poder explorarlas sin censura, teniendo en cuenta que son áreas muy importantes a lo largo de todo el ciclo vital, potencia nuestra existencia.
En las mujeres de 50 o más años, el sistema de sexualidad y sensualidad sigue siendo relevante y puede tener un impacto significativo en su bienestar emocional y físico. A medida que las mujeres atravesamos la menopausia y experimentamos cambios hormonales, es común que el deseo sexual fluctúe y se altere. Además, muchas mujeres pueden estar experimentando cambios en su vida personal, como la separación o el divorcio, lo que puede afectar su autoestima y confianza en sí mismas en el ámbito sexual.
Por lo tanto, es importante sentirse libres para explorar y experimentar su sexualidad de acuerdo con sus necesidades,deseos y orientaciones personales.
Sistema de autoconservación y hetereoconservación
Este sistema alude al cuidado propio de la supervivencia y al de las otras personas. Al mantenimiento propio y ajeno de la salud. Aprenderemos a cuidarnos a nosotras mismas como fuimos cuidadas.
Por otro lado, la tendencia a cuidar de la vida de un otro ha sido siempre muy relevante en la vida de las mujeres, por lo tanto debemos estar atentas a no desatender el cuidado de nuestro propio bienestar.
Como cada uno de los sistemas motivacionales que hemos visto, este sistema se articula con el resto de modo que por ejemplo un sentimiento adecuado de autovaloración favorece prácticas de cuidado de la propia salud.

